At Anaheim High School, three social workers quietly make a difference every single day: Mrs. Prado, Mr. Moser, and Mrs. Fernandez. While students may see them in passing or during appointments, much of their work happens behind the scenes supporting mental health, connecting families to resources, and helping students navigate some of the most difficult moments of their lives. Their impact often goes unnoticed, but their dedication never wavers.
Mrs. Prado shared that one of her biggest passions is traveling and exploring new places, even local neighborhoods. Through travel, she’s gained a deeper appreciation for different cultures and perspectives, something that clearly carries into the way she supports students from diverse backgrounds. She also opened up about not being accepted into her top college choice after high school. Although devastating at the time, that experience led her to discover sociology and ultimately social work. It’s a reminder to students that setbacks can redirect us toward something even better. For Mrs. Prado, the most rewarding part of her job is building relationships with students, especially during their most vulnerable moments. She emphasized how important it is to stay grounded by leaning on family, friends, reading, baking, and even enjoying a cozy coffeehouse vibe.
Mr. Moser highlighted his love for crafting, explaining that creating something new is special and often forgotten in adulthood. He shared how transferring colleges felt scary but ultimately led him to UC Riverside, where he found lifelong friends and a true sense of belonging. What he finds most meaningful in his work is witnessing students recognize their own growth. To care for his mental health, he spends time with his dogs and makes space to decompress through walks, music, or reading. He hopes to see greater accessibility to services and fewer complications in the system so students can receive help more easily.
Mrs. Fernandez, who loves photography, described the magic of capturing a single second in time to tell a story. She compared her work to “planting a seed” and watching it blossom sometimes through small changes that grow into powerful transformations. She prioritizes staying active through bike rides, Lagree workouts, and time in nature. She believes in inclusivity and advocates for more early intervention programs and accessible services for students.
All three social workers share one common goal: creating welcoming environments where students feel safe being themselves. They are not just professionals behind office doors—they are people with passions, challenges, hobbies, and stories. They care deeply about the well-being of Anaheim High students and want to be approachable. If you ever feel overwhelmed, uncertain, or just need someone to talk to, know that they are there not just as social workers, but as humans who genuinely want to see you grow.
En Anaheim High School, tres trabajadores sociales marcan la diferencia todos los días: la Sra. Prado, el Sr. Moser y la Sra. Fernández. Aunque los estudiantes pueden verlos en los pasillos o durante citas, gran parte de su trabajo ocurre detrás de escena apoyando la salud mental, conectando a las familias con recursos y ayudando a los estudiantes a enfrentar algunos de los momentos más difíciles de sus vidas. Su impacto muchas veces pasa desapercibido, pero su dedicación nunca falta.
La Sra. Prado compartió que una de sus mayores pasiones es viajar y explorar nuevos lugares, incluso vecindarios locales. A través de sus viajes, ha desarrollado una mayor apreciación por diferentes culturas y perspectivas, algo que se refleja en la manera en que apoya a estudiantes de diversos orígenes. También habló sobre no haber sido aceptada en su universidad favorita en la preparatoria. Aunque fue devastador en ese momento, esa experiencia la llevó a descubrir la sociología y, eventualmente, el trabajo social. Es un recordatorio para los estudiantes de que los contratiempos pueden guiarnos hacia algo mejor. Para la Sra. Prado, lo más gratificante de su trabajo es construir relaciones con los estudiantes, especialmente en sus momentos más vulnerables. También destacó la importancia de cuidar su propia salud mental apoyándose en su familia y amigos, leyendo, horneando y disfrutando del ambiente acogedor de una cafetería.
El Sr. Moser habló sobre su amor por las manualidades, explicando que crear algo nuevo es algo especial que muchas veces se pierde en la adultez. Compartió que transferirse de universidad fue aterrador al principio, pero lo llevó a UC Riverside, donde encontró amistades para toda la vida y un lugar que se sentía como hogar. Lo que más valora de su trabajo es ver el crecimiento en las personas y cuando los estudiantes reconocen los cambios positivos en sí mismos. Para cuidar su salud mental, pasa tiempo con sus perros y se da espacio para relajarse, ya sea caminando, escuchando música o leyendo. Él espera que haya más accesibilidad a los servicios y menos complicaciones en el sistema para que los estudiantes puedan recibir apoyo más fácilmente.
La Sra. Fernández expresó su amor por la fotografía, describiendo lo mágico que es capturar un solo segundo en el tiempo para contar una historia sin palabras. Comparó su trabajo con “plantar una semilla” y verla florecer con el tiempo. A veces los cambios son pequeños, pero pueden convertirse en transformaciones significativas. Ella se mantiene activa andando en bicicleta, practicando Lagree y pasando tiempo en la naturaleza. Cree firmemente en la inclusión y apoya la inversión en más programas de intervención temprana y mayor acceso a servicios.
Los tres trabajadores sociales comparten un mismo objetivo: crear un ambiente acogedor donde los estudiantes se sientan seguros de ser ellos mismos. No son solo profesionales detrás de una puerta de oficina, son personas con pasiones, desafíos, hobbies e historias propias. Se preocupan profundamente por el bienestar de los estudiantes de Anaheim High y quieren ser accesibles. Si alguna vez te sientes abrumado, confundido o simplemente necesitas hablar con alguien, recuerda que están ahí no solo como trabajadores sociales, sino como seres humanos que realmente quieren verte crecer.